RUTA ORNITOLÓGICA POR LA SIERRA DE ALBARRACÍN (La Dehesa de Bronchales)

 ¡Hola a todos!

El pasado 12 de Junio volví a "mi" sierra (la Sierra de Albarracín) con motivo del curso de rastros que impartía allí. Fue solo un fin de semana pero lo quería aprovechar al máximo y decidí llegar pronto para aprovechar la tarde pajareando en uno de mis sitios favoritos: La Dehesa del pueblo de Bronchales.  

La excursión combina diferentes hábitats (zona urbana, campos de cultivo, zonas abiertas de material, bosque de ribera, pinar, robledal, roquedos...) por lo que la variedad de especies que podemos encontrar es amplia. En mi caso, haciéndola en el mes de Junio, llegué a las 37 especies aunque el potencial es mucho mayor. Y, como sin lugar a dudas es una excursión que merece la pena, he pensado en describir la ruta y compartirla aquí en blog ya que hay mucho lector pajarero y creo que le puede resultar interesante para descubrir nuevas excursiones. Vamos a ello:

La ruta son 5 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta (no es circular). No es una ruta exigente ya que se recorre a través de una pista de tierra en bastante buen estado. Tampoco tiene un gran desnivel aunque hay algunas cuestas que cuestan un poco (La altitud máxima de la excursión son 1560 metros y la menor 1504). Eso sí, si la haces en temporada de calor, llévate crema solar y suficiente agua (por el camino hay fuentes pero no están conectadas a la red así que mejor beber de agua propia).    


Iniciamos la excursión desde el parque de la Ermita de San Cristóbal (es fácil aparcar ahí mismo, puedes pillar incluso sombra) y seguimos por la pista de tierra que tenemos delante. Aquí, en el mismo pueblo, ya podemos observar las típicas aves urbanas: avión común, vencejo, golondrina, verdecillo, verderón... en el tejado de la Ermita suele anidar lavandera blanca y algunas veces también se ve colirrojo tizón. Los carboneros comunes y los muy frecuentes pinzones se pueden detectar en los Álamos blancos del principio de la pista.


A solo unos 300 metros del inicio, ya tenemos la primera parada interesante: un pequeño terreno cercado con una valla de alambra donde se posan tarabillas comunes, gorriones molineros y, atención, alcaudón dorsirrojo (este bicho tiene caché pero si no lo ves aquí no te preocupes que más adelante tendrás más posibilidades). También encontraras los primeros trigueros y, si te das la vuelta, sobre los pinos del fondo, es posible que veas también algún buitre leonado a lo lejos.



Seguimos 500 metros más y llegamos a un pequeño (pero matón) bosque de ribera. Aquí podemos encontrar pico picapinos, pito real, mirlo, chochín, petirrojo, ruiseñor, zarcero políglota y, detrás tuyo, en ocasiones curruca mirlona y curruca tomillera. Las torcaces también se mueven por allí.


Continuamos 750 metros siguiendo la bifurcación de la izquierda y bordeamos el bosque de ribera para empezar un pequeño robledal que queda a nuestra derecha donde podemos seguir escuchando mirlos, petirrojos, algún arrendajo y algún agateador común y llegaremos hasta la pista de atletismo "El Navazuelo". ¡Esta parada también es obligatoria!


Merece la pena detenerse aquí y observar la gran cantidad de aves que se posan continuamente en la valla que perimetra la pista: pardillos, jilgueros, collalbas (en esta última excursión yo vi la gris pero se puede ver también la rubia), gorrión chillón, triguero... también es fácil ver en los alrededores de nuevo alcaudón dorsirrojo (ve mirando también en los matorrales de los alrededores y de detrás tuyo), alcaudón común, cernícalo, alondra totovía, cogujada común... aquí también me llevé una alegría, ya que escuché codorniz, que es un bicho cada vez menos habitual (¡a ver cuando se deciden a hacer una moratoria de caza de la especie!). Echa un ratito aquí (ojo con la solana que pega), no te arrepentirás.

Continuamos la pista principal (no hay pérdida) 2´7 km en los que nos moveremos por campos de cultivo donde podremos detectar más escribanos trigueros, cogujadas, totovías, alondras, collalbas (rubia y gris), tarabillas, alguna abubilla y mucho, mucho escribano soteño. Atento a los rosales silvestres porque en la parte alta de éstos también podemos seguir viendo alcaudón dorsirrojo con cierta facilidad. Este camino entre campos también es bueno para rapaces, donde predominan cernícalos, ratoneros, águila calzada y, un poco más difíciles, algún gavilán, azor, águila culebrera y alcotán. Durante este tramo puedes mirar también los grupos de peñascos ya que cuervos y cornejas los rondan continuamente. Además, el alguna ocasión puntual, se ha visto cabra montés en ellos (pero es difícil, sé consciente de ello)



Al atardecer y al amanecer, sobre todo en otoño, en la linde del bosque con los campos, es fácil (MUY FÁCIL) ver ciervos. De hecho, ahí se encuentra uno de los enclaves para observación de la berrea que hay en la zona:


A los 2´7 km desde la pista de atletismo y después del recorrido entre los campos arriba citado llegamos a una pequeña, muy pequeña, bifurcación. Aquí sugiero parar unos minutos (es la primera sombra en casi 3 kilómetros). Verás que el paisaje cambia y empieza a aparecer el bosque, un bosque mixto de pino silvestre y roble rebollo. Siéntate donde puedas, descansa, refréscate antes de cambiar de hábitat y poder a acceder a nuevas especies.


En este punto te recomiendo abandonar la pista principal para coger la bifurcación de la derecha. El camino está mucho peor conservado que la pista que hemos recorrido hasta ahora pero no impracticable así que adelante. Nos vamos a adentrar en el bosque y, con el cambio de hábitat, empezarás a escuchar cuco, arrendajo, mitos, herrerillos comunes, herrerillos capuchinos, carbonero común, carbonero garrapinos, agateador, trepador azul, mosquitero papialbo, escribano montesino... además de los ya seguramente detectados durante la excursión como chochín, mirlo, petirrojo, torcaz... A la noche escuchas seguro cárabo y chotacabras gris. Y, en este tramo, también es relativamente fácil ver algún ciervo, corzo o gamo. También allí he llegado a fototrampear garduña por la noche. Sigue el camino hasta donde sea posible (aproximadamente 1 kilómetro). Pasarás por un antiguo cercado donde antiguamente había ciervos y actualmente está abandonado aunque hay previsto recuperarlo con un pequeño proyecto que yo mismo he promovido (dentro de poco más información). Donde veas que ya no continúa... ¡Ahí se acaba la ruta!

Toca volver. Volver a parar en los puntos claves, intentar tener una segunda oportunidad en la vuelta de ver las especies que no has podido ver u oir durante la ida. Tómatelo con calma, a la ida es posible que hayas ido más a saco por el tema de ver la mayor cantidad de bichos posible pero a la vuelta permítete disfrutar del paisaje si no lo has hecho a la ida.


Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya sido de utilidad. Os agradeceré si alguien hace la ruta  quiere compartir su impresión y observaciones en los comentarios. Si queréis que os comparta más rutas de la zona, decídmelo y pongo más.

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