¡Hola a todos!
Hace poco, en esta entrada, os explicaba los sutiles detalles que muchas veces pasan desapercibidos pero que esconden rastros de algunas especies.
Me he acordado de una situación similar que me pasó y la considero suficientemente interesante y curiosa como para compartirla con vosotros, así que ahí va.
En uno de mis paseos campeando vi una piedra. De tamaño medio, plana, ancha... como tantas otras. Una piedra ubicada en un sitio que recibe sol durante el día. Al ser plana, ancha y no muy grande, cuando le de el Sol se calentará y absorberá el calor de manera más o menos homogénea.
El sutil detalle estaba en uno de sus bordes. En él había un acumulación de flores de pino (Pinus halepensis, concretamente). Muchas juntas, y por el tipo de acumulación no parecían estar ahí fruto del viento o del agua si no por intencionalidad. Estas flores tienen una tienen una resina azucarada que muchas especies aprovechan como recurso alimenticio.
Así pues nos encontramos con que delante nuestro tenemos alimento, acumulado intencionadamente y una piedra que mantiene el calor de manera homogénea.
No se ve ningún bicho pero...
¡Voilá!

¡Un hormiguero de Aphaenogaster? ¿A que es una maravilla como pequeños detalles apenas perceptibles nos pueden indicar la presencia de una especie? Si es que el rastreo es un mundo maravilloso...

NOTA: Es importante dejar la piedra exactamente como estaba cuando la levantas y hay un hormiguero debajo por varias razones ecológicas y éticas:
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Proteges el microhábitat: La piedra crea un ambiente muy específico de humedad, temperatura y oscuridad. Al quitarla, el hormiguero queda expuesto al sol, al frío, a la lluvia o a depredadores, lo que puede causar la muerte de muchas hormigas, incluidas larvas y pupas.
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Evitas dañar la estructura del hormiguero: Las hormigas usan la piedra como parte de su “arquitectura”: soporte, techo y protección. Si no la colocas igual, pueden perder galerías, cámaras de cría o reservas de alimento.
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Reducís el estrés y el gasto energético: Reparar un hormiguero dañado requiere mucho trabajo. Ese esfuerzo extra puede afectar la supervivencia de la colonia, sobre todo en épocas críticas como sequías o frío.
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Respetas el equilibrio del ecosistema: Las hormigas cumplen funciones clave: airean el suelo, dispersan semillas y controlan otros insectos. Alterar su colonia afecta más allá de lo que se ve a simple vista.
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Practicas una observación responsable de la naturaleza: Si levantas una piedra por curiosidad o estudio, devolverla a su lugar es ua forma básica de ética naturalista: observar sin dejar huella.
Por cierto, ya que hablo de un hormiguero no quería dejar de explicar una idea muy interesante sobre funcionamiento y es que un hormiguero funciona como un "superorganismo", como el nuestro. Las hormigas son similares a nuestras células: todas hermanas y cada una con una especialización ("castas") y todas trabajando por el buen funcionamiento y equilibrio del organismo (el hormiguero). La diferencia con nosotros es que, mientras nosotros somos los que nos movemos y nuestras células están estáticas, en un hormiguero (el superorganismo) está inmóvil y a cambio son sus células (las hormigas) las que se mueven trabajando para conseguir que el superorganismo tenga todas sus necesidades cubiertas y funcione como debe.
Y, como la entrada de hoy ha quedado cortita, pues la voy a alargar un poco hablándoos de la especie protagonista de la entrada de hoy: las hormigas del género Aphaenogaster ya que son habituales y, aunque no estés familiarizado con el mundo de las hormigas y te parezcan todas iguales, son muy fáciles de reconocer:
LAS HORMIGAS DEL GÉNERO APHAENOGASTER:
Es un género amplio (algo más de 200 especies), que se distribuye ampliamente por el mundo, especialmente en la zona Holártica. En la Penínsulta tenemos 11 especies de las cuales 5 son endemismos y habitan tanto en bosques y zonas arboladas como en zonas abiertas. Es bastante frecuente encontrarla también en zonas urbanas, especialmente parques y jardines. Su alimentación es omnívora.
Las que habitan en España anidan todas en el suelo, frecuentemente bajo piedras como hemos visto en la entrada de hoy, aunque también pueden aprovechar grietas en el pavimento en zonas urbanas.
Como decía antes, son muy fáciles de identificar (no así las diferentes especies dentro del genero, que bastante más complicado). Sus principales rasgos identificativos son su tamaño mediano, su color negro (en la mayoría de las especies, no en todas), y sus apéndices claramente alargados (el mesosoma, que vendría a ser el tórax, y el mesosoma, que sería el abdomen). Distinguir una especies de otras no es fácil y en mucha ocasiones es necesaria una lupa de gran aumento ya que para diferenciarlas tenemos que tener en cuenta detalles como el número de artejos (segmentos que hay a lo largo de las antenas), la pilosidad (sí, las hormigas tienen pelos y según cómo sean nos ayuda en la identificación), las espinas propodeales... algo imposible a simple vista. Si queréis profundizar más en la identificación de cada una de las especies, tenéis esta magnífica guía con claves hecha por Pedro Alarcón (uno de los principales mirmecólogos de España): Link
Foto extraída del foro sobre mirmecología La MarabuntaY, ya para finalizar, os dejo unos links más relacionados con la entrada de hoy:
- Sobre hormigas:
LAS HORMIGAS. SERES FASCINANTES.Hasta aquí la entrada de hoy. Espero que os haya gustado y hayáis aprendido algo nuevo con ella, y si queréis estar al tanto de nuevas entradas os recuerdo que podeís seguir al blog en:
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¡Muchas gracias por dedicarme vuestro tiempo, hasta la próxima)


Curioso e interesante. Gracias.
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