jueves, 19 de octubre de 2017

IDENTIFICACIÓN DE HUELLAS DE UNGULADOS SALVAJES: JABALÍ, CIERVO Y CORZO

¡Muy buenas!

En ocasiones vemos por el campo huellas de pezuñas. Éstas pertenecen a animales ungulígrados (animales con pezuñas), los cuales pueden ser artiodáctilos (número par de pezuñas, como los jabalíes o las vacas) o perisodáctilos (número impar de pezuñas, como el caballo con una sola pezuña o el rinoceronte con tres). Estas especies pueden crear bastante confusión a la hora de identificarlas pues es una huella bastante simple y apenas tienen detalles característicos, resultando bastante parecidas las de unas especies y otras. Hoy os voy a explicar esas pocas claves identificativas que hay que tener en cuenta ante una huella de este tipo para poder realizar así una buena identificación. Nos centraremos en las tres especies principales de ungulígrados salvajes de nuestro país: los jabalíes, los ciervos y los corzos. Para ello tendremos en cuenta varios aspectos de la huella:
- Forma geométrica: La impresión geométrica en la que cabe la huella.
- Tipo de pisada: si es en cuña o plana
- Pezuñas principales y secundarias: las primeras corresponden a los dedos II y IV y son las que vemos marcadas siempre en el sustrato. Las segundas son unas pezuñas secundarias que corresponden a los dedos II y V. Estas pezuñas se atrofiaron con el tiempo y están menos desarrolladas que las principales. Se ubican detrás de la pata y más arriba que las principales, con lo cual no siempre se van a marcar.
- Separación entre pezuñas.
- Si bien el tamaño nos puede ayudar en la identificación, lo hará filtrando "hacia arriba". Es decir, desde el punto de vista de que hay especies que no alcanzan según que tamaños. No obstante, "hacia abajo", pueden solaparse medidas entre especies como por ejemplo corzo y jabato o cervatillo. Es por eso que nos fiaremos del tamaño sólo para descartar especies que no llegan a ciertas medidas, pero que tenemos que tener en cuenta que otras medidas pueden ser de una especie más grande pero encontrarnos ante un joven o una cría.

¡Vamos al lío analizándolas individualmente!

Huella de jabalí (Sus scrofa): hasta 8 centímetros



  1. Cuando sólo marca las pezuñas principales tiene un apariencia muy cuadrada. En ocasiones puede marcar también las pezuñas secundarias (de las tres especies es la que más frecuentemente lo hace. Ojo porque no siempre las marca, depende de varios factores como la altura del animal o cómo de blando esté el sustrato). En caso de que las marque siempre lo hace "por fuera" de las dos pezuñas principales, dándole entonces a la huella un aspecto de trapecio.
  2. Pisada en cuña: es un animal que camina como si clavara las puntillas en el suelo al anda, lo que hace que sea una pisada más profunda en la punta de las pezuñas que no en el final de la huella
  3. Cresta en la separación de las pezuñas: en el caso del jabalí las dos pezuñas principales quedan separadas solamente hasta la mitad de la huella, no en toda su longitud. Esto le da a su vez una ligera forma de V. Lo veremos mejor cuando lo comparemos con el resto de huellas ;)



Huella de cievo (Cervus elaphus): hasta 10 centímetros.


  1. Es una huella rectangular.
  2. Es una pisada plana: igual de profunda de principio a fin, desde la punta de las pezuñas hasta el final.
  3. Las pezuñas están separadas en la longitud de la huella. Fijaos en esa línea de barro que recorre longitudinalmente la huella
  4. No suele marcar las pezuñas secundarias más que excepcionalmente, pues al ser un animal alto las tiene tan arriba que es difícl que lleguen a contactar con el suelo.


Huella de corzo (Capreolus capreolus): hasta 5-6 centímetros



  1.  Es una huella también con forma rectangular. Es pequeñita (llega hasta sólo 6 cnt, ya por encima de esa medida podemos descartar que sea una de las otras dos especies). Ojo, por tamaño se puede solapar con la de un jabato o un cervatillo, así que no nos fiaremos sólo del tamaño y miraremos el resto de claves.
  2. Al igual que el ciervo, es igual que plana/profunda en toda su extensión.
  3. También tiene las pezuñas separadas en toda su longitud.
  4. Es una huella más estrecha y puntiaguda que la del ciervo, con lo que le da una ligera forma de corazón invertido muy característica. Ésta la hace muy fácilmente identificable.
  5. Después del jabalí, el corzo es el ungulado que marca las pezuñas con mayor facilidad. No obstante sólo las marca si el terreno es muy blando o si el animal se ha echado hacia atrás para coger impulso (como en un salto o el arranque de una carrera). Cuando las marca lo hace por debajo de las pezuñas principales y no por fuera de la huella, como sí hace el jabalí.


Hasta aquí el análisis de estas huellas. Por no hacer la entrada muy larga he querido poner sólo las especies más representativas. Faltarían especies como el gamo (muy difíciles de diferenciar respecto a las de ciervo, aunque ligeramente más pequeñas que las de éste), el sarrio (su principal característica es que tiene las pezuñas muy separadas), la cabra doméstica/montés (convexas es su parte exterior y cóncavas en su parte interior) y las más puñeteras de todas: ¡las de oveja! (iguales que las de muflón) Aunque ésta creo que la dejaremos para otra entrada ;)

Espero que os haya gustado la entrada de hoy. Os recuerdo que podeis seguir el blog en el grupo de Facebook "entre pinos y sembrados", en Twitter a través de la cuenta @pinosysembrados y que también hay un canal de Youtube con vídeos colgados de salidas al campo en el canal "entre pinos y sembrados".

¡Un saludo a todos, gracias por leerme!

martes, 10 de octubre de 2017

CRÓNICA DEL CURSO DE RASTROS MÁS OBSERVACIÓN DE FAUNA EN NOGUERA DE ALBARRACÍN (TERUEL)

¡Muy buenas!
El pasado 23 y 24 de Septiembre se realizó el curso teórico-práctico con observación de fauna. Un año más se celebró en Noguera de Albarracín, en plenos Montes Universales. La zona es propicia por su riqueza faunística: en ella podemos encontrar especies como ciervo, corzo, gamo, cabra montés, jabalí, zorro, tejón, garduña, jineta, nutria, ardilla, conejo, liebre y gato montés. De hecho, es una de las zonas con mayor densidad de ungulados de toda España, con lo cual nos facilitaba tanto la labor de encontrar rastros como la de la observación de fauna.
He de agradecer a todos los asistentes su asistencia y participación, estoy muy contento del grupo que tuve. El curso tuvo tal aceptación y demanda que se hubo de ampliarse para dar cupo a todos los alumnos que desearon asistir, haciendo una primera tanda el fin de semana, y una segunda tanda el Lunes y el Martes siguientes. El curso tuvo mucha repercusión, tanto que incluso se desplazó un equipo de la TV autonómica para grabar, aunque testimonialmente, la actividad.

LLegué el día anterior al curso con intención de poder ir mirando diferentes zonas tanto para la clase práctica como para la observación. Respecto a lo primero quería encontrar un sitio con bastantes rastros para ir a tiro seguro y que la salida fuera efectiva. ¿Para qué ir a la aventura pudiendo tener el terreno ya prospectado?. Respecto a lo segundo, buscamos sitios con buena visibilidad tanto en lo referente a extensión de terreno como en lo referente a la luz del Sol para tener buena iluminación según la salida fuera matutina o vespertina. He de decir que todo ello fue con la colaboración de Gonzalo, mi socio allí, que al vivir en la Sierra ha podido ir avanzando trabajo filtrando inicialmente posibles zonas. ¡Gracias, Gonzalo! Como en todos años buscamos dos ecosistemas diferentes para poder abarcar la mayor cantidad de especies posibles. Siempre he pensado que si haces una salida práctica en un bosque de pinos y una segunda salida práctica otra vez en un bosque de pinos, lo más normal es que encuentre el mismo tipo de rastros en las dos salidas. Así que buscamos dos zonas que fueran diferentes. Lo cierto es que fue casi lo mismo que el año pasado, con alguna pequeña variación. 



El Viernes acondicionamos el aula para los alumnos: El dossier, el portafolios, el agua, el bolígrafo,, los moldes... En esta tanda eran nada más y nada menos que 20 alumnos, ¡había que acondicionarlo bien todo para que se sintieran cómodos! Los asistentes fueron llegando poco a poco. Algunos venían de muy lejos (en este curso vino gente de Salamanca, Álava, Barcelona, Alicante, Madrid, Valencia...) pero finalmente pudimos cenar prácticamente todos juntos. Una vez finalizada la cena, sugerí "¿Estáis muy cansados? ¿Os atrevéis a echar media horita más?". Todo el mundo estuvo de acuerdo así que, aunque el curso como tal aún no había empezado, decidí llevármelos ya al monte, a la noche, para que vivieran de cerca el poder acústico de la berrea. Oír a un ciervo de 120 kg de peso bramar cerca tuyo en la oscuridad de la noche impresiona, y mucho, y quería que lo vivieran ellos mismo personal y presencialmente. Finalizada la salida nocturna nos fuimos a descansar para empezar con fuerzas la teoría al día siguiente.

La mañana siguiente empezamos con la teoría: cerca de 6 horas de huellas, excrementos, madrigueras, moldes de huellas, cornamentas... todo un material informático y físico acompañado de un dossier de casi 40 hojas para que los asistentes al curso se pudieran llevar en sus salidas al monte.  Como el tiempo se nos echó un poco encima...¡Nos fuimos a comer al monte para empalmar con la salida practica sin perder tiempo!

La primera salida práctica la hicimos en un bosque mixto de pinos y robles al lado del río, donde teníamos localizada una bañera de ciervos y jabalíes en la que encontramos múltiples rastros en los que poner en práctica la teoría vista por la mañana. Posteriormente nos acercamos a unos gotiales dentro del bosque buscando más rastros. Rastros diferentes de jabalí, tejón, ciervos, corzo, ardilla..combinados con rastros de aves y de insectos hicieron que la práctica cundiera mucho.
















Colocamos las cámaras trampa a ver si pillábamos a algún bicho y nos acercamos a la zona para la primera observación de fauna. Varios ciervos y ciervas, en total unos 15-20 individuos.









Y como la noche anterior cuando después de cenar y salimos a oir la berrea estuvo nublado cuando allí se puede ver un cielo ES-PEC-TA-CU-LAR, ¡había que quitarse la espinita clavada y a la noche volvimos a subir! Esta vez sí, un cielo despejado y libre de contaminación lumínica nos hizo disfrutar de las estrellas, como podeís ver en estas fotos (¡Gracias por ellas, Santi! Sin tu ayuda no las hubiéramos podido disfrutar así de bien). Nos tumbamos en la ladera, disfrutando de la vista y con los ciervos berreando de fondo. Incluso vimos una estrella fugaz ¡todo idílico!





Al día siguiente tocó madrugar: teníamos que hacer la siguiente salida de observación de fauna. En esta ocasión nos acompañó un amanecer precioso ante kilómetros y kilómetros de bello paisaje. Esta observación también cundió con un número similar de ejemplares al de la anterior salida.

















Seguimos con la siguiente práctica, en esta ocasión en la garganta del río entre campos agrícolas. Rastros de jineta, de nutria, de zorro, de garduña, de tejón, de ciervo, de corzo.... hizo que pudiéramos practicar la mayoría de la teoría que nos faltaba. Una pareja de buitres nos acompañó desde lo alto del cortado.











El curso salio muy bien, con la gente muy contenta y seguro de que disfrutaron y aprendieron mucho. La segunda tanda del curso también, con la misma eficiencia tanto en rastros como en observación. A los que no habéis venido os animo a que participéis en la siguiente edición (ya para el año que viene), aunque os aviso que dentro de poco sale otro curso... ;)

Foto del grupo!! (Primera tanda del curso)












domingo, 1 de octubre de 2017

¿SE PUEDE SABER EL SEXO DE UN ANIMAL A TRAVÉS DE SUS HUELLAS?

¡Muy buenas!
Recientemente en el siempre recomendable grupo de Facebook sobre rastreo "Muskari rastros" (cuyo autor es el gran Benjamín Sanz, autor del libro "Huellas y rastros de los mamíferos ibéricos" y pionero en el tema del rastreo en España) salió el tema de sí es posible averiguar a través de los rastros el sexo del animal. En esta ocasión hablaré sobre mi experiencia y los conocimientos que tengo, sí hay algún rastreador más experimentado que yo que pueda aportar más luz al tema será bienvenida su opinión.
Mi intervención en el hilo es esta (es un corta y pega con alguna corrección), y que he querido utilizar para hablar del tema en el blog.

¿Es posible averiguar el sexo del animal a través de sus rastros? Bajo mi experiencia y conocimiento, NO,

Es prácticamente imposible diferenciar macho o hembra por una pisada más allá de por el tamaño de la huella, más que nada porque hay medidas que las hembras, al ser los machos más grandes (según especie), no alcanzan. Lo mismo con el tamaño de algunos excrementos. Sí que es verdad que a veces te puedes encontrar con otro tipo de rastros que te puedan dar una idea al respecto, como que el animal haya orinado (estoy pensando en un ciervo) y si el bicho estaba parado puedes ver (mal ver, mejor dicho) que si el orín está en el centro de las 4 patas es un macho (al tener el pene orientado hacia esa posición el orín sale en esa dirección) y que si ha sido hembra el orín esta marcado entre o por debajo de las patas traseras. No obstante esto es complicadisimo en el campo porque tienes que dar justo con ese momento, ese rastro, y ver bien todas las huellas, y que el animal no se haya movido (que ojo, se mueve porque luego vuelve a arrancar a caminar y entonces ya hay más lío de patas como para saber cual es cual y cual ha sido la dirección del orín). Luego está también, por ejemplo, que ves el rastro un de cánido que ha orinado... Pues si hay 3 patas marcadas suele ser macho porque levantan una pata al mear (ojo que hay hembras que también lo hacen).

Hay una teoría que dice que (volviendo al ejemplo de un ciervo), que el macho como tiene una caja torácica amplia para tener potencia al bramar o simplemente porque necesita más fuerza en esa parte por el tema de aguantar el peso de la cornamenta, tiene más desarrolladas las extremidades anteriores y las posteriores menos haciendo que la parte anterior del bicho sea más ancha y la posterior más estrecha. Y al contrario pasa con las hembras: no tienen una caja torácica tan desarrollada porque no braman ni tienen que soportar el peso de una cornamenta pero si embargo si que tienen las extremidades posteriores más anchas que las anteriores por el tema de unas caderas anchas para poder parir, lo que hace que éstas tengan más separadas las extremidades posteriores que las anteriores, con lo que, identificando cuáles las extremidades anteriores anteriores y cuáles las posteriores (se puede saber porque las anteriores suelen ser más grandes y redondeadas para absorber mejor el impacto del animal contra el sustrato cuando va en carrera) puedes averiguar donde está esa mayor anchura y a raíz de ello determinar el sexo.  ¿Mi opinión? Esto es prácticamente imposible de ver en el campo, primero porque el animal no pisa siempre con la misma separación entre la lateralidad de las extremidades y segundo, porque nunca encontrarás una rastro tan largo y tan perfecto como para salgan tantas huellas como para poderlo mirar. Sí que es cierto que una vez vi un rastro de tejón debajo de un puente suficientemente largo y bien definido como para ver que las huellas posteriores siempre eran más anchas que las anteriores, lo que en su momento atribuí a una tejona preñada o que acababa de parir, pero tampoco estoy seguro de que esa interpretación sea correcta.

También es cierto que las escodaduras de los ciervos (cuando golpean con la cornamenta las ramas de los árboles para quitarse el terciopelo que recurre la cornamenta mientras crece cada año, o con significado territorial durante la época de berrea) sólo la hacen los machos puesto que las hembras no tienen cuernas y por tanto no tienen ese comportamiento.

Fuera de estos casos, ya digo que no creo que se pueda interpretar el sexo del animal a través de sus rastros. No obstante, vuelvo a repetir, si hay algún rastreador que lea esta entrada y quiera arrojar luz sobre el tema es bienvenida su aportación.
Sin embargo sí que se puede saber el tamaño del animal, algo que expliqué en esta entrada y que puedes mirar en el caso de que no sepas cómo o quieras repasarlo.

Hasta aquí la entrada de hoy, espero que os haya gustado. Os recuerdo que podéis seguir el blog en el grupo de Facebook "entre pinos y sembrados", en Twitter a través de "@pinoysembrados" y del canal de youtube "Entre pinos y sembrados".

¡Gracias por leerme y hasta la próxima!


martes, 19 de septiembre de 2017

UNA DE PLUMAS

¡Muy buenas!
Después de un tiempo de descanso, vuelvo a la carga.
Trasteando en cajones encontré unas plumas que recogí en una salida por el campo que hice con mi amiga Elisabeth (gran bióloga y mejor persona, muy inquieta y con constante hambre de aprender de todo lo que sea) por el río LLobregat. Las plumas en cuestión fueron estas:


Como véis habían varias, lo que descarta que fueran fruto de una muda del ave e indican que éste fue depradado. En este caso pertenecen a un ave de la familia de los pícidos, los conocidos como "pájaros carpinteros". En ocasiones la gente confunde estas plumas con las de la abubilla (Upupa epops), por eso de ser "un pájaro negro con blanco en las alas", pero os voy a enseñar un truquito para diferenciarlas: las de pícido tienen esas cortas franjas blancas que no llegan hasta la mitad de la pluma. Si fuera abubilla la franja blanca cruzaría la pluma entera de lado a lado. Foto (sacada de la web www.michaelklemann.com ):


Seguimos observando: ya hemos averiguado la familia (pícidos), pero dentro de esta familia hay varias especies posibles. ¿Cuál ha sido esta? Si fuera un pico picapinos (Dendrocopos major) o similar sería toda la pluma muy negra y con las franjas muy blancas. Sin embargo, si nos fijamos detenidamente, vemos que la parte interna de la pluma (la mitad más estrecha) el color no es limpio si no que es ligeramente "sucio". Concretamente de un color verde oscuro. Venga, que está chupado: ¿qué pájaro de la familia de los llamados "carpinteros" es de color verde? ¡Bingo: el Pito Real (Picus viridis)!

Foto de SEO BIRDLIFE

Un pájaro tremendamente curioso que baja mucho al suelo a alimentarse de hormigas y que, según el color de su bigotera podemos saber si es macho o hembra: roja y negra, machos. Sólo negra, hembras.

Aquí un detalle más cercano de la pluma donde podemos ver el color verdoso típico de la especie.


Pero sigamos averiguando más cosas: ¿véis el cañón de la pluma? Está prácticamente intacto, lo que significa que este ave fue predada por otra ave y no por un mamífero (si fuera mamífero el cañón estaría cortado bruscamente y no sacado limpiamente. Tened en cuenta que las aves quitan las plumas pinzándolas con el pico y los mamíferos lo hacen mordiendo, de ahí que el cañón se quede cortado). ¿Qué especie ha podido predar sobre el pito real? Yo creo que, dado la habitat donde estábamos (bosque de ribera rodeado de pinar) fue un azor (Accipiter gentilis). No obstante es sólo una teoría basada en el posible tamaño del predador (más grande que un pito real, está claro) y el hábitat (los azores son típicos de los pinares)

Por último quería enseñaros una última cosa. Fijaros en esta pluma: 



¿Veis que acaba en una punta estrecha? Esta forma es típica de las rémiges (plumas de la cola) de los pícidos. Estas aves, cuando se ponen en el tronco de los árboles de forma vertical, apoyan la cola en el tronco para sujetarse. De ahí que tengan esa forma puntiaguda: para clavarla mejor y hacer más soporte. Pero eso no es todo: para ello necesitan que sean unas plumas durísimas, si no se doblarían y no sujetarían. Así pues, ahora que ya conocéis este tipo de pluma, os invito a que comprobéis su dureza, mucho más dura y rígida que cualquier otro tipo de pluma. ¡Os aseguro que os sorprenderá!

Espero que hayáis aprendido algo con la entrada de hoy. 
Recordaros que podéis seguir el blog en el Facebook en el grupo "entre pinos y sembrados", en Twitter a través de la cuenta @pinosysembrados y en Youtube en el canal con el mismo nombre del blog.

¡Un saludo a todos, hasta la semana que viene! 



viernes, 28 de julio de 2017

EL RASTREO: MUCHO MÁS QUE BUSCAR HUELLAS

¡Muy buenas!
El otro día me preguntaban sobre el rastreo, sobre el (según ellos) "buscar huellas". No, lo siento, el rastreo no es solo buscar huellas. El rastreo es aprender donde buscar señales de animales para averiguar 
1- ¿qué especie es? 
2- ¿qué ha hecho ahí? 
3- ¿Por qué lo ha hecho? 
Os pondré un ejemplo cortito: encontramos una pequeña madriguera que a través de una serie de claves que se estudian en el curso) identificamos como una conejera (rastreo en su versión de identificación). En su entrada un excremento que identificamos (mediante mas claves) que es de zorro (rastreo en su versión de identificación). Ahora bien: qué ha hecho y por qué? Pues lo que ha hecho el zorro es, en su papel de astuto predador, dejar una señal olorosa a la entrada de la madriguera para que los gazapos que nazcan lo hagan ya teniendo ese olor integrado y normalizado, sin asociarlo a un predador, para que así al zorro su olor no le haga recelar a un conejito que quiere cazar porque este último no lo asocia a un peligro, pues ha nacido conociendo ese olor desde pequeño. 
Sí queréis aprender cosas de estas, saber donde encontrar rastros, identificarlos e interpretar la conducta de un animal apuntaros al curso. ¡Es en este mismo septiembre! Os dejo más información aquí: http://entrepinosysembrados.blogspot.co.id/2017/05/nuevo-curso-de-rastreo-de-fauna-mas.html?m=1
Un saludo a todos! 

jueves, 20 de julio de 2017

CRÓNICA DEL CURSO DE RASTROS EN LA UNIVERSIDAD DE CIENCIAS MEDIOAMBIENTALES DE TOLEDO

¡Muy buenas!
El pasado mes de Junio impartí un curso de rastros (teoría + salida práctica) en la universidad de Toledo para los alumnos de Ciencias Ambientales, pero del cual todavía no había colgado la crónica, así que ahí va.





Después de unas horas de teoría en la que estuvimos hablando del tema del rastreo, la evolución anatómica de los animales, los diferentes indicios de presencia de las especies y explicaciones de cada uno de ellos a través de diapositivas y con moldes de huellas como complementos, salimos al campo para hacer la práctica:  para el sitio elegimos inicialmente un pantano que había en las proximidades:


Lo cierto es que esta salida cundió mucho más a nivel ornitológico que a nivel de rastros:

Garceta común (Egretta garzetta).

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)

Garza real (Ardea cinerea)

Bando de cigüenuelas (Himantopus himantopus)

Águila calzada en fase clara (Aquila pennata)

Aguilucho lagunero macho (Circus aeroginosus)

Y un momento espectacular que nos regaló la naturaleza (a mi particularmente se me puso la piel de gallina):




 Una "pelea" entre el aguilucho lagunero, el águila calzada y un águila imperial (Aquila heliaca) en el que casa ave intentaba echar a las otras dos de lo que consideraba su territorio. Increíble cómo el aguilucho, el más pequeño de los 3, no se achantaba y hacía vuelos rasantes a los otros dos intentando intimidarlos. También impresionante ver el porte de la imperial, pudiendo comparar perfectamente el tamaño con las otras dos especies. Sorprendente, también, como al final el águila calzada se puso de parte de la imperial y al final iban las dos contra el aguilucho lagunero.

En sí rastreo poca cosa, porque además la zona estaba llena de pescadores y de perros con lo que no ayudaron. ¡Eso sí, encontramos excremento de nutria!


Como no acaba de ser del todo eficiente la salida decidimos cambiar de sitio, así que nos fuimos a Cabañeros. Por el camino tuvimos la triste observación de un lagarto ocelado atropellado, al cual le hicimos fotos de los detalles de la especie.







Y aquí sí, aquí si que encontramos rastros chulos para hacer la práctica:


Huella de jabalí (Sus scrofa). Fijaos en la pisada en cuña típica que tiene y que las pezuñas están separadas solo hasta la mitad de la huella.

Una bañera, donde sobretodo los jabalíes (los ciervos también, pero con menor frecuencia) suelen hacerse baños de barro para refrescarse y también para eliminar parásitos.

Enseñando a los alumnos a hacer moldes de escayola (en este enlace tenéis una entrada del blog expilcando el proceso). Los moldes nos permiten llevarnos a casa una réplica de la huella donde poder analizar posteriormente con detenimiento los detalles.

Huella de ciervo (Cervus elaphus). Fijaros como, a diferencia de la huella de jabalí, la de ciervo tiene las pezuñas separadas en toda su longitud y a parte es una pisada plana, no en cuña.


Aprovechando que el ciervo llevaba como patrón un registro directo, pudimos calcular el tamaño real del ejemplar a través de sus huellas. Si queréis aprender cómo se hace lo expliqué en esta entrada. Este es un esbozo inicial, luego hice el cuello y la cabeza un poco más proporcionado (ahí el cuello es corto) y le añadí la cornamenta.

Excremento de garduña (Martes foina). Regular, con una pequeña forma de rosquilla y marcando. A veces son similares a los de zorro, pudiéndose confundir.

Otro excremento de nutria!!

Una madriguera de conejo. Muy esférica y con un diámetro de unos 10 centímetros.

Más huellas de ciervo.

Nidos de abejaruco (Merops apiaster) en un talud.

Milano real (Milvus migrans)

 
Un lagarto ocelado.. ¡¡Ahora sí: vivo!!


Un mochuelo (Athene noctua)


¡Otro!

A parte de todas estas fotos (no he querido cargar más la entrada), rastros de conejo (escarbaduras, letrinas, madrigueras), de zorro (excrementos, huellas).. en fin, que al final cundió y mucho!

Agradecer a la universidad el haber confiado en mí para el curso, habernos cedido unas excelentes instalaciones para su desarrollo y también muchas a gracias a Rocío y todo el grupo de alumnos que tuve, fantástico grupo y muy aplicado!

Si queréis asistir a un curso mío, vuelvo a hacer otro en Septiembre que combinaremos con observación de ciervos en época de la berra, tenéis más información aquí.

¡Un saludo y gracias por leerme!