jueves, 21 de agosto de 2014

LA EVOLUCIÓN DIRIGIDA DE LOS PERROS DE CAZA

Siempre me han llamado la atención los perros de caza. Ese olfato impagable, esa comunión y entendimiento con el cazador, como se complementa con él, esa motivación que tienen, ese instinto que ha provocado el hombre en él, su silueta, el porte, de un perro marcando donde está la presa...
¿Siempre han habido perros de caza? Posiblemente. ¿Siempre han sido las mismas razas? No. Por modas de los perros o de la forma de cazar. Las razas cazadoras siempre han sido igual? En absoluto: han sufrido una evolución muy perfeccionista y muy concienzuda dirigida desde los criaderos de perros y es de lo que vamos a hablar hoy.




Voy a ser muy directo: los perros de caza son como son porque nosotros hemos querido que sean así. Se ha modificado su raza pura (a nivel físico y también psicológico del perro) mediante cruces entre perros de las mismas razas o diferentes hasta llegar al físico y la psicología más adecuada a la forma de cazar de esa raza, a la forma de cazar del cazador, o una combinación de ambas.
¿A qué me refiero? Un ejemplo son los sabuesos españoles. Magníficos rastreadores, su función era (es) localizar un rastro de, pongamos, un jabalí y buscarlo. Seguir el camino que ha seguido el jabalí. Por tanto, es un perro con mucho olfato pero con mucho menos oído. Y sobretodo, con voz. Mucha voz. Un ladrido profundo, de hecho cuanto más profundo mejor. ¿Por qué? Porque un perro que se utiliza con esta finalidad es un perro que lo sueltas y el va por libre siguiendo el rastro, por su cuenta. No se queda pegado al cazador, como puedan hacer otras razas. Es un perro que puede trabajar a una distancia considerable del cazador, y éste necesita saber qué pasa en el monte, aunque sea lejos. De ahí que el sabueso español tenga ese ladrido tan potente: para hacerse oír aunque esté lejos del cazador y mantenerlo informado de si encuentra la presa, dónde, si pierde el rastro... Este ladrido tan profundo y ese olfato tan fino son un ejemplo de las cosas que se han trabajado con una raza concreta para hacerla la mejor en ese estilo de caza: la combinación de un olfato fino para seguir un rastro que pueda no ser reciente y una voz potente para informar cómo de lejos se encuentra el perro y su presa.

 Foto de un sabueso español

Otro de los ejemplos son el Epagneul Bretón, que sufrió una modificación de su (¡atentos!) forma de caminar/trotar para que administrase mejor su resistencia en jornadas largas. En otros perros también se ha modificado pero no por resistencia, si no para aumentar la velocidad inicial de la raza pura para poder cazar más variedad de presas. ¿Cómo se consigue esto? A través de mezclas entre razas: La línea dorsal o la inclinación de los corvejones se pueden "manipular" genéticamente a través de cruces para conseguir una resistencia o una velocidad concreta.

Hay perros como los Pointer o los Braco (de los preferidos por los cazadores puesto que cumplen de forma sobresaliente para marcar tanto pluma como pelo), cuya evolución anatómica la han centrado en la capacidad pulmonar para hacer más eficiente su forma de olfatear. Igualmente, nuestro querido Perdiguero de Burgos (raza cazadora autóctona de España y desgraciadamente en clara decadencia) lo que han sufrido son modificaciones en la dureza de las almohadillas de las patas para hacerlas más duras debido al tipo de sustrato donde se mueven las piezas que caza.

                                                                   Epagneul Bretón


                                                                            Pointer


                                                                       Braco alemán



                                                                 Perdiguero de Burgos.

¿Hay una raza de perros de caza perfecta? No, hay una raza de perros más efectiva que otra seguún la modalidad de caza que queramos hacer. Por ejemplo, si lo que queremos es un perro que nos traiga una paloma abatida, no podemos coger un perro con una mordedura fuerte, pues nos destrozaría la presa. De igual modo, si queremos un perro que agarre a la pieza (un jabalí o un ciervo, que son presas grandes y de gran fuerza) no podemos cazarlos con un perro con una boca pequeña y sin fuerza. Si queremos cazar en jauría no nos cundirá tanto si llevamos perros de caza que trabajen de forma individual que perros que trabajen bien de forma colectiva, o si por ejemplo lo que queremos es un perro que simplemente nos muestre ("señale") dónde está la pieza debemos escoger una raza temple para aguantar la presa, si nos llevamos un perro inquieto o nervioso que no para quieto no se quedará inmóvil señalando si no que se lanzará a por ella asustándola. Hay perros que son puro nervio y no les puedes pedir que encuentren a una presa y se queden quietos por que no pueden, es una fuerza superior a ellos... Esto por ejemplo sería otra de las cosas que sea han trabajado con las razas pero en este caso no sería una modificación anatómica como las que hemos visto si no psicológica (al igual que la de trabajo colectivo).

¿Sois cazadores? ¿Apreciais alguna característica de vuestro perro de forma especial para el tipo de caza que hacéis? ¡Un saludo!

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