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sábado, 18 de noviembre de 2017

UNA DE HORMIGAS

¡Muy buenas!
Hoy, paseando por el campo, me detuve un rato mirando un hormiguero. Siempre he expresado mi admiración por las hormigas: trabajadoras incansables, sacrificadas, sociables, organizadas, disciplinadas... ¡Deberíamos aprender tanto de ellas!. El caso es que estuve un rato observándolas, viendo como varias de ellas introducían semillas dentro del hormiguero.
Las hormigas son importantes dispersoras de semillas. Realmente su alcance es de pocos metros, pero no deja de ser una funcionalidad importante y muy curiosa: se llevan el fruto al hormiguero donde lo trocean para que sirva de alimento a las larvas. Una vez gestionada la carne del fruto depositan la semillas (incomestibles para ellas) en la cámara que hace de "basurero" del hormiguero. Éste está compuesto de materia orgánica y fértil, lo que supone un abono fantástico para que la semilla germine y se convierta en una nueva planta. Así pues las hormigas han ejercido de dispersoras de semillas, acción que se conoce con el nombre de "mirmecocoria". Como he comentado antes no tienen el mismo alcance que un herbívoro de largos o medios desplazamientos y que contribuyen a explicar un poco el misterio existente sobre el rápido avance de algunas plantas con capacidad de dispersión baja (Paradoja de Reid), pero no por eso dejan de tener una importancia vital.

Por cierto, que ahora con el otoño es cuando salen las alúas: las famosas hormigas aladas. ¿Qué son y por qué salen ahora? Os explico: la hormiga reina, la única que es fértil de todo el homiguero, se encarga de poner huevos de los cuales después saldrán las "obreras", las "soldado", etc (Todas ellas estériles). Pero también hay una generación de huevos que se depositan en primavera de la cuál nacerán hormigas fértiles y de la que saldrán tanto machos como hembras. Éstas salen ahora con el otoño para reproducirse con intención de crear nuevos hormigueros, algo en lo que juega un papel importantísimo la climatología típica del otoño: lluvias seguidas del confortante "calor otoñal". El orden de sucesión es el siguiente: LLueve, hace calor, salen, se reproducen (donde seguidamente el macho muere), y finalmente la hormiga hembra fecundada aprovecha el calor otoñal postlluvia que les favorece a la hora de volar lejos para dispersarse lo máximo posible. Así mismo es necesario que haya llovido anteriormente para que el sustrato esté húmedo y sea más fácil la creación del nuevo hormiguero, por lo tanto han de darse las dos condiciones meteorológicas: primero lluvia y luego calor. Porque, como vimos en la entrada anterior, "llover es mucho más que agua para las plantas".

Para despedirme os dejo con la foto de la observación que me ha inspirado para la entrada de hoy.



Espero que os haya gustado la entrada de hoy, os recuerdo que podeis seguir el blog en el grupo de Facebook "entre pinos y sembrados", en Twitter a través de la cuenta @pinosysembrados y que también hay un canal de Youtube con vídeos colgados de salidas al campo en el canal "entre pinos y sembrados".
¡Un saludo a todos, gracias por leerme!

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